Foco en los emprendedores

Mi referencia de hoy es una cita de Tom Peters (gurú de marketing por The Economist) que escribió en su libro “El meollo del Branding” lo siguiente: la identidad de marca es “lo que constituye la diferenciación de los intangibles de una empresa: valor, credibilidad y singularidad de una marca”. Esta identidad es lo que permite a los proyectos, como los que a mi me gusta trabajar, diferenciarse y causar impacto. Para Peters, la marca es mucho más que logos y marketing, para él tiene que ver con la pasión, con la historia que queremos contar, con la causa que nos mueve… y esto para mí es lo más relevante.

El branding busca crear la personalidad de la marca para que sea reconocible en el mercado. Esa identidad es la que se transfiere a sus productos y/o servicios. Generalmente se cree que el branding es solamente el logo o cómo éste se aplica, pero es mucho más que eso; la imagen de marca, la forma de tratar a las personas que conforman el equipo, incluso la decoración del local (en caso de haberlo) habla de la personalidad del emprendimiento y constituye su relato.

Todo lo anterior no surge de “la nada” o del sombrero de un mago (como decía un gran profesor), es el trabajo y construcción de varios elementos que representarán lo que el emprendedor quiera transmitir como empresa. Aquí hay otro punto importante para mi: el emprendedor… (pero esto ya da tema para otro blog). Así que antes de empezar a elegir el nombre y el color del merchandising, se debe realizar la primera etapa o reunión cero (conmigo… obvio!! jajaja), donde se evalúa y se conoce cuál es la propuesta de valor del proyecto, lo que ayudará a consolidar la estrategia del emprendimiento y sirve de punto de partida para desarrollar un branding potente, pues se trabaja el problema a solucionar y se define el target.

Teniendo clara la propuesta de valor, podemos empezar a definir el branding. Lo primero es el “naming” (cuando se nombra algo, esto nace) el cual debe notorio, distintivo y único, verátil, con recordación, creíble y coherente.

Cuando ya tenemos un nombre, podemos comenzar a crear la Unique Selling Proposition (USP), es decir, el slogan (la propuesta de valor en una frase sencilla) que impulsará al cliente a comprar o no los servicios o productos.

Definido lo anterior, el siguiente paso es proponer la línea gráfica, tanto para impresos como para los productos online, que mantenga relación directa con la propuesta de valor. La gráfica es el logotipo, los colores corporativos, las fuentes tipográficas, diseño de papelería, las presentaciones, sitio web, brochures, etc.

Con lo anterior, ya podemos decir que tu emprendimiento tiene alma, que de verdad es capaz de comunicar su talento y personalidad. Ya tiene una cara visible, una identidad y un carácter definido… y tu, como emprendedor, eres el encargado mostrarlo al mundo (mercado).

 

 

 

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