Mi amor por el Packaging

La idea de este blog surge a raíz de un nuevo encargo que me hicieron unas emprendedoras adorables y secas: me pidieron que desarrollara toda la estrategia de branding para su proyecto de cosméticos naturales, partiendo por el packaging.

Ahí vino mi reflexión… un packaging bien concebido debe ser ante todo funcional, pues es contenedor, protector y cumple con cierta logística… pero también, igual de importante, es que debe cumplir con ciertas características que respondan a las emociones. Esto porque construye una experiencia, es como un premio o regalo que puedo utilizar y mejor aún, reutilizar, lo que es un orgullo para mi como consumidora.

El packaging es fundamental en una estrategia de branding. Hay que entender que el packaging empieza y términa en la marca. Es parte importantísima de la comunicación, del mensaje que se quiere transmitir con el producto y que engancha fuertemente con las personas… a tal nivel que si éste está mal diseñado o pensado (aunque el contenido sea excelente), el consumidor ni siquiera se va a acercar.

Ciertas claves.

En general, el branding crea valor a largo plazo. En cambio al packaging (una “parte” del branding) se le exige resultados a corto plazo ya que incide directamente en la venta, sobre todo de productos que recién se están creando. Lo importante es encontrar un equilibrio entre los resultados a corto plazo (ventas) y los esperados a medio-largo plazo (engagement) y para esto es que la estrategia no sólo debe basarse en el diseño, sino en una visión sistémica donde se tome en cuenta la innovación, producción, logística, comunicación, expectativa de ventas… pero siempre pensando en las personas que lo necesitan.

Dicho lo anterior, hay tres aspectos que se debiera tener en cuenta: El sentido, la sensibilidad y el deseo.

1- El sentido

Yo lo asocio a la etapa de investigación que permite comprender el punto de partida y el marco del producto. Cómo y dónde está la marca, ver su posicionamiento y personalidad, cuál es el producto, cuáles son sus beneficios y aporte, cómo contribuye a crear valor, dónde se vende, cuál es su público objetivo… etc.

También es necesario identificar las fortalezas y utilizarlas como diferenciación para conectar con un cliente al que se le generan unas expectativas que hay que satisfacer con creces.

Todo lo anterior lo resume una frase que me encanta: “Aquellas marcas que mejoran la vida de las personas crecen tres veces más rápido que su competencia”. Jim Stengel .

2- La Sensibilidad

La sensibilidad es la facultad que a mi más me gusta (será porque soy diseñadora o una persona sensible… I don´t know) y la que permitirá “develar“ (término muy UCV) los objetivos de la marca, qué es lo realmente importante y cómo lo podemos lograr a través del packaging. La sensibilidad desarrolla tanto en el momento del análisis como en el del diseño (estructural y gráfico), y normalmente se trabaja sobre formas y espacios acotados, donde es fundamental un ejercicio de síntesis.

Aquí lo más relevante es la esencia de la marca, porque se trabajan las formas, los colores, las imágenes, pero también la simplicidad, la jerarquía de los mensajes y la diferenciación.

3. El deseo

Se refiere a la necesidad que somos capaces de generar en nuestro público… es el arma principal para vencer en una góndola llena de productos. Se trata de una guerra que es necesario vencer en dos batallas:

  • Llamar la atención
  • Ser el producto escogido

En la primera batalla, asociada a los dos puntos anteriores (sentido y sensibilidad) intervendrá heavy (no se me ocurre otra palabra) un diseño que sea capaz de conectar con las emociones de las personas.

En la segunda batalla confluirán además otros factores externos, como la confianza hacia la marca (fundamental, si se pierde la confianza se rompe la relación), la historia vivida como cliente en relación al producto o a productos similares, la recomendación, las promociones… ah y obviamente el precio.

Ves? Cómo no amar el packaging? Para mí es la síntesis de casi todo lo que me encanta del branding, porque nace de la marca y finalmente consigue fortalecerla y fidelizar a las personas… es decir, consigue crear valor más allá del contenido (valor agregado… diseño).

 

 

 

 

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